¿Cómo superar los exámenes tipo test de las oposiciones?

El examen tipo test es una de las pruebas determinantes que tendrás que superar si quieres conseguir tu plaza de funcionario. Las oposiciones contemplan estos ejercicios a fin de deducir, de forma objetiva, si el opositor cuenta con los conocimientos suficientes sobre una determinada materia. Tras memorizar ideas y conceptos, sobre lo que ya hablamos en el post ’11 Métodos eficaces para memorizar la teoría durante las oposiciones’, ahora toca enfrentarse a la verdadera prueba de fuego: aprobar la parte teórica.

Los exámenes de tipo test y de desarrollo son muy distintos, sobre todo a la hora de prepararlos, por ejemplo, los test se basan en la memoria del reconocimiento, es decir, la capacidad que tiene el cerebro de identificar los estímulos anteriormente percibidos y que posteriormente recordará de forma inconsciente. Por el contrario, los exámenes de desarrollo se basan más en la memoria del recuerdo, o lo que es lo mismo, recordar algo previamente memorizado.

En esta ocasión vamos a centrarnos en cómo poder superar un examen tipo test y para ello vamos a conocer algunas claves básicas que servirán de ayuda para aprobar esta parte. Eso sí, recuerda que se tratan sólo de algunos trucos, por ello, serán tu esfuerzo y constancia junto al tiempo que dediques a estudiar el temario lo único que puede garantizar el éxito durante los exámenes de las oposiciones.

Durante el estudio, es necesario planificarlo como si se tratase de un examen de desarrollo, es decir, por tratarse de un test no debemos dejar conceptos sin estudiar. Sólo así se adquiere una visión global de la materia. Las asociaciones lógicas son muy útiles sobre todo en determinados momentos de bloqueo ya que pueden ayudarte a deducir la respuesta correcta. Por otro lado, la repetición de test es muy positiva ya que, además de entrenar la mente, te permiten conocer cuál es la estructura de este tipo de pruebas. Mientras estudias intenta acertar alguna pregunta utilizando el sentido común.

Durante el examen, lo primero de todo es leer y entender las instrucciones de la prueba: multirrespuesta, puntos, penalizaciones o tiempo final, entre otros. Tras conocer toda la información inicial, es fundamental realizar una radiografía superficial (bloques y número de preguntas) para poder planificar el tiempo de realización. Es recomendable comenzar por aquellas preguntas que sean fáciles de responder, de esta forma, ganamos confianza y dedicamos más tiempo a aquellas que necesitamos darle una vuelta.

Al contestar las preguntas que nos suponen más dudas, debemos tener claro dos cosas; si no existe penalización por respuesta incorrecta, no hay nada que pensar, se responderán todas. Por el contrario, si hay posibilidad de penalización por respuesta incorrecta y preguntas no respondidas, se contestarán todas aunque será preciso dedicar un tiempo considerable para pensarlas.

Así, en las respuestas difíciles cuestiona aquellas que no te suenen o no encajen gramaticalmente con la pregunta mostrando, incluso, errores tipográficos. De igual forma, compara aquellas respuestas que se parezcan entre sí e intenta averiguar cuál es la ‘palabra-error’ que puede estar jugando al despiste. En la opción ‘Todas las anteriores’ es interesante releer el resto de las respuestas, y si más de dos, te parecen correctas, es muy probable que lo correcto sea indicar dicha opción. Finalmente, revisa todas las respuestas por si se ha entendido mal el enunciado y estamos a tiempo de subsanar el error.

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